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Operar con valores tiene un precio (y no es poco)

El límite a la remuneración de los depósitos supone una pequeña revolución en el panorama financiero. La drástica caída en la rentabilidad de estos productos de ahorro va a hacer que las entidades inciten a muchos pequeños ahorradores a invertir su dinero en los valores (acciones, bonos, etc.). Si operar con acciones conlleva riesgos considerables, a estos se suman la necesidad de abrir una cuenta de valores para su gestión, con el consiguiente gasto en comisiones.

22-01-2013

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La rentabilidad de depósitos ha dejado de ser lo que era tras la recomendación del Banco de España.  Muchos consumidores van a ser tentados para meter sus ahorros en productos variables como acciones o bonos. Para operar con este tipo de valores es imprescindible abrir en la entidad una cuenta de valores para su custodia y administración. Así, mediante esta cuenta se puede realizar y registrar la compra y venta acciones y el cobro de dividendos. Como cualquier otra cuenta, esta también genera comisiones, y no pocas.

Conozca los riesgos antes de contratar

Los valores son un producto que supone incertidumbre para los ahorros. Por eso, las entidades tienen la obligación de informar al consumidor sobre los riesgos que tienen las acciones y comprobar que el cliente entiende el producto. Una vez contratados, el banco guarda y custodia en la cuenta los valores, y solo los podrá usar en beneficio del consumidor. Las operaciones anunciadas por la entidad emisora de los valores (derechos de suscripción, ampliación de capital, etc.) tendrán que ser comunicadas al consumidor por escrito, para que de su conformidad.

La entidad se encargará de administrar los valores para el cobro de los intereses, dividendos, primas, etc. El banco no podrá comprar o vender los valores sin la autorización del titular. Si el consumidor solicita que le restituyan los valores, la entidad tendrá que hacerlo.

Las entidades financieras tienen la obligación de obtener el perfil de ahorrador del consumidor y recomendarle el producto más adecuado para sus necesidades. Si el consumidor no está acostumbrado a trabajar con acciones o bonos, es mejor no contratar  valores y evitarse sorpresas desagradables. Las fluctuaciones de la Bolsa ni conocen ni respetan el posible esfuerzo que ha supuesto para el consumidor conseguir esos ahorros.

Multitud de comisiones por operar con la cuenta

La cuenta de valores no tiene ningún coste en sí misma, pero cuando en el momento en el que se comienzan a comprar acciones aparecen comisiones de todo tipo. La administración ya genera varias operaciones con su correspondiente gasto. Si se toma como ejemplo las comisiones que cobra una determinada entidad de ahorro, por la custodia y administración de los valores aplica una comisión del 0,50% sobre la media de los saldos diarios. Las ganancias también tienen su parte para la entidad: el cobro de dividendos y el cobro de primas por asistencia a Juntas Generales conlleva una comisión del 0,20% sobre el valor efectivo. El traspaso de valores supone 30 euros.

La entidad también cobra por ejercer como intermediario en el mercado de valores. La compra-venta de títulos en la oficina se carga con un 0,50%, y modificar o anular la orden cuesta 1,80 euros. La Bolsa aplica un canon (corretaje) por recibir órdenes  de compra-venta, y la entidad lo repercute en el consumidor en forma de comisión por corretaje.

Ahorros a merced de la Bolsa

Como ya manifestado ADICAE, al dejar los ahorros en manos del mercado la rentabilidad final puede distar mucho de ser la esperada. Con los valores, el dinero del consumidor queda a expensas de la evolución bursátil en plena tormenta de la crisis. El consumidor que invierta en Bolsa podrá cosechar pérdidas o tener su dinero retenido durante bastante tiempo para recuperar la cantidad inicial.

El consumidor debe valor si le conviene y entiende este tipo de producto. No confíe únicamente en lo que su entidad le explique, como ya se ha visto en el fraude de las preferentes siempre se mueven por su interés. Los depósitos, aunque su rentabilidad se vea limitada, siguen siendo la opción más segura para los pequeños ahorradores, ya que cuentan con el respaldo del Fondo de Garantía de Depósitos.

 

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