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Miércoles, 20 de Septiembre de 2017

La letra pequeña de las Rentas Vitalicias

Las aseguradoras y las entidades de crédito se lanzan a captar el ahorro de los consumidores a través de seguros de vida, bajo la denominación de rentas vitalicias.

03-07-2017

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Las rentas vitalicias se han convertido, en el último año y medio, en un producto estrella que las distintas entidades financieras y aseguradoras han puesto sobre el tapete, con el gancho para los clientes de que son sistemas complementarios a las pensiones de jubilación. Pero, como en casi todo, existe una letra pequeña en estos productos complejos que se “olvida” en la promoción de este producto “complejo”.

Según datos de la Asociación Empresarial del Seguro, UNESPA, y de ICEA, asociación privada que aglutina a buena parte de las entidades aseguradoras, en abril de este año, 8.638 personas de más de 65 años convirtieron el dinero que consiguieron con la venta de algún elemento de su patrimonio (viviendas, acciones, fondos de inversión, etc.) en una renta vitalicia, que acumulan un volumen de ahorro bajo gestión de 917 millones de euros.

Los aseguradores gestionaban, hasta marzo, 222.258 millones de euros, con un incremento, interanual, de un 6,19%: 181.067 millones correspondientes a productos de seguro y el resto, algo más de 41.000 millones son el patrimonio de los planes de pensiones. Es decir, un 6,23% y un 6,04% más que en 2016, respectivamente.

Desde ADICAE se advierte que este tipo de seguros tiene su letra pequeña y sus desventajas. Es un producto a prima única (un único pago) para un tipo de ahorrador que puede destinar una gran cantidad de dinero a este producto, porque si esa suma no es elevada, el efecto de complemento a la jubilación no se notará, por la escasa rentabilidad  que presenta.

 

Rescate con penalizaciones

 

La renta vitalicia tiene poca liquidez. La mayor parte de los seguros de este tipo van vinculados a un índice fijo que ofrece una rentabilidad fija, aunque algunos van referenciados a bonos o acciones, con lo que su rendimiento dependerá de la cotización y evolución del producto al que van ligados.

Además, si el ahorrador quiere rescatar ese dinero, sufre importantes penalizaciones por parte del propio banco y se pierden todas las deducciones fiscales que se pudieran haber obtenido con el mismo. Además, en los contratos, la banca se asegura que en caso de rescate prematuro, nunca se devuelva más de la cantidad aportada inicialmente.

En la inmensa mayoría de las ofertas de seguros de renta vitalicia se establecen ventanas de liquidez. Es decir, si se quiere recuperar el dinero a los 10 años, solo se podrá recuperar el 90%, a los 20 años, el 95%, y así progresivamente.

Además, otra desventaja a tener en consideración que tiene este tipo de productos financieros, es que no están bajo la cobertura del Fondo de Garantía de Depósitos (FGD). Mientras que otros productos, como las cuentas corrientes, las cuentas de ahorro, los depósitos a plazo fijo, sí que están protegidos por dicho fondo. Una cuestión que tampoco se debería de descuidar.

ADICAE entiende que se trata de un producto complejo, que la banca no debe ofrecer masivamente. Es más, la asociación ha detectado que existen casos de personas a las que diversas entidades lo han ofrecido sin tener ni experiencia financiera ni conocimientos adecuados para entender los riesgos que conlleva su contratación, vendiéndolos como si fuesen productos garantizados y de fácil rescate. Incluso hay casos en los que las entidades que los están vendiendo omiten las principales características.

La contratación de un seguro de ahorro no es una decisión para tomar a la ligera y requiere un detenido análisis para evitar sorpresas desagradables. Y la elección de la aseguradora tampoco se debe descuidar, ya que en periodos tan largos como los que generalmente tienen las rentas vitalicias, todas las precauciones son pocas.

 

Características de las rentas vitalicias

 

Cuando se contrata un seguro de renta vitalicia el ahorrador pasa a obtener una renta mensual durante toda su vida. Es, en líneas generales, el único atractivo de este producto junto con las ventajas fiscales de sus rendimientos. El interés puede ser fijo o variable. Si es variable suele ir referenciado al interés de la deuda pública, con la incertidumbre y la inestabilidad que ello conlleva, puesto que la rentabilidad no varía directamente de la 'prima de riesgo', sino del comportamiento que el bono o letra del Tesoro al que esté vinculado nuestro seguro experimente en el mercado.

Esta alternativa de ahorro está especialmente recomendada para los más mayores. Ellos pueden sacar el mayor partido a estos productos que transforman el ahorro en una renta vitalicia cuyo importe, que se conoce de antemano, no variará. Este pago puede ser mensual o de otra periodicidad.

Los mayores de 70 años son los más beneficiados. Si contratan una de estas pólizas sólo tributarán por el 8% de la renta que cobren, ya que el 92% queda exento. Esto supone un tipo efectivo del 1,52% anual, un privilegio que sólo disfrutan estos productos.

Para entrar en estas pólizas es necesario disponer de un patrimonio del que se pueda prescindir. Las aseguradoras ofrecen diferentes diseños sobre el producto estándar, pero una de las alternativas más habituales es mantener el capital aportado para que lo reciban los herederos tras el fallecimiento del asegurado que, en paralelo, cobra en rentas el rendimiento obtenido por la inversión de este capital, que se coloca, generalmente, en deuda.

La rentabilidad de una renta vitalicia de prima única se sitúa entre el 1,10 y el 1,50% y suele haber unos mínimos para su contratación que, según las entidades, de entre 25.000€ o 30.000€.

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