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La obra social de las cajas cae un 30% en un año y corre riesgo de desaparecer

El Departamento de Estudios y Publicaciones de ADICAE ha elaborado un informe que analiza la evolución de la inversión en obra social realizada por las todavía cajas de ahorros en los últimos años, y que llega a una conclusión preocupante. En plena crisis, las entidades han dejado caer su obra social -elitista en muchos casos- en este último año, y prácticamente la mitad desde que comenzó la crisis. En realidad, hay entidades que ni siquiera están llevando a cabo obra social alguna.

14-12-2012

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El actual contexto de reestructuración bancaria ha hecho que las cajas reduzcan, de manera importante, las cantidades destinadas a sus obras sociales, esto es, a lo que deben, o debían, destinar de sus beneficios para reinversión pública. La necesidad de aumentar sus provisiones como consecuencia de la falta de solvencia causada por su mala gestión trae como consecuencia este descenso redistribuidor, cifrado de esta manera. Desde que comenzó la crisis, la obra social de las cajas ha caído de media alrededor de un 50%, y el descenso es más pronunciado entre 2011 y 2012, un tercio menos de inversión social. 

Evolución de la inversión en Obra Social

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Examinando los datos sacados de las páginas web de las propias entidades, así como anuncios y proyectos, se atestigua que no sólo en venta masiva e indebida de productos tóxicos, comisiones y dinero público las cajas hacen pagar a los consumidores los errores de gestión que han cometido durante años y que han propiciado su situación. La obra social también se está viendo profundamente afectada, y el fenómeno se acentúa en el caso de las entidades que han recibido ayudas del Estado. Unas ayudas que, recordemos, llegan a causa de su mala gestión que ha llevado a la 'nacionalización' de numerosas cajas de ahorros, contra las que ADICAE ha abierto diversos procesos judiciales para tratar de resarcir los perjuicios ocasionados a los consumidores. La Obra Social de Bankia, por ejemplo, casi ha desaparecido de sus balances reduciéndose 200 millones en los últimos dos años. E incluso la Obra Social de Caja Castilla La Mancha ha sido totalmente liquidada: ni existe ni volverá a hacerlo.

Tradicionalmente, la Obra Social de las cajas se ha utilizado para lavar su imagen proyectando una banca ficticia, falsamente interesada en 'solucionar' los problemas sociales, cercana y humanitaria. Puro marketing. Cuando “el barco se hunde”, la inversión “humanitaria” es la primera en saltar, a pesar de que los fondos que destinan las entidades a obra social tienen ventajas fiscales. De no existir esa circunstancia la aportación realizada sería menor si cabe; en un contexto como el actual las entidades están más preocupadas de dotar provisiones para afrontar el plan de reestructuración bancaria que de cualquier otra cosa. 

Una inversión maltratada

Curiosamente los apartados de Obra Social de las entidades son mucho más fáciles de encontrar que el listado de sus tarifas o comisiones. Se podría decir que, incluso, utilizan posicionamiento en buscadores de Internet para aparecer las primeras de la lista. La Obra Social es una buena manera de que parte de los beneficios de las cajas se destinen a la sociedad pero hay dos puntos muy problemáticos: la partida de la obra social cada vez es menor y las actividades desarrolladas muchas veces son de dudosa utilidad, hay proyectos a desarrollar más atractivos y necesarios en los tiempos que vivimos.

Ampliar imagenSe puede estimar que de los 1.125 millones de euros destinados para Obra Social por las cajas en 2011, se han perdido 'por el camino' alrededor de un 30%, lo que se suma al descenso del 23% que tuvo lugar en 2011. El descenso es más que preocupante desde 2008, cuando se destinaron 2.058 millones de euros. De esta manera, en apenas cuatro años la inversión en Obra Social de las cajas de ahorros españolas habría bajado alrededor de un 83%. Además surgen dudas acerca de si realmente se están llevando a cabo estas inversiones de manera adecuada, en un contexto de cambio vertiginoso en el sector. Además estas cifras son totalmente irrisorias teniendo en cuenta, por ejemplo, el montante del rescate que ya han recibido a través de fondos europeos, aproximadamente 39.000 millones de euros. Una buena muestra de lo poco que las cajas de ahorros han aportado, tradicionalmente, a la sociedad española.

A modo de ejemplo, no tiene sentido emplear un edificio de alto valor arquitectónico situado en una de las mejores zonas de Barcelona para dar cursos elitistas utilizando la última tecnología, al igual que no tiene sentido destinar recursos a informatizar documentos eclesiásticos. El taller de circo 'Juguemos en la Plaza' de Caja Duero; la recuperación de la obra de Van Dyck 'La Virgen y el niño con los pecadores arrepentidos' de Caja Murcia; el proyecto de catalogación e informatización del Archivo Histórico de la Catedral de Burgos de Caja Círculo; la informatización de 'El Catálogo Monumental de la Diócesis de Vitoria' de Caja Vital Kutxa; el cínico alquiler solidario de La Caixa -3.000 viviendas para “hacer accesible la vivienda a los más desfavorecidos” mientras continúa realizando miles de ejecuciones hipotecarias-; la suscripción al gimnasio Caja de Burgos -23'36 euros al mes-; los microcréditos para inmigrantes, discapacitados, desempleados mayores de 45 años... de Caja Segovia -acciones con gran ánimo de lucro-; el Concurso Nacional de Cante Flamenco de Caja Cantabria;... son algunas de las actividades cuanto menos 'curiosas' que las cajas de ahorros cargaron a su Obra Social en 2011. Todas estas actividades pueden ser interesantes, qué duda cabe, pero hoy en día la Obra Social debe adecuarse a la realidad de la sociedad, que está sufriendo muchísimo a causa de la crisis.

La Obra Social debería destinarse a ayudar a aquellos que más lo necesitan. Queda muy bonito contribuir al “desarrollo social”, pero las entidades tendrían que entender que la mejor Obra Social sería la eliminación de las cláusulas abusivas que aplican sobre millones de consumidores. Esa era en sus orígenes la función de las cajas de ahorros: acercar el crédito y el ahorro a las clases populares. Pero las cajas de ahorros hace tiempo que lo olvidaron...

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