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Viernes, 24 de Noviembre de 2017

Dictamen del CESE: Consumo colaborativo o crítico: un modelo de sostenibilidad para el siglo XXI

El Dictamen del Comité Económico y Social Europeo INT/686 sobre consumo colaborativo, comentado por el equipo técnico de ADICAE

30-03-2016

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Dentro de los dictámenes que regularmente emite el Comité Económico y Social Europeo, el pasado año publicó un informe sobre consumo colaborativo o participativo en el que hizo una serie de consideraciones que abordan este asunto en el que queda mucho por definir desde las administraciones. Este dictamen traza la necesidad de abordar por la comisión la regulación del consumo colaborativo, compilando derechos y principios básicos que ya están consagrados en el Derecho de la Unión Europea y protegen a los ciudadanos, tal y como ha hecho con el código de los derechos en línea de la Unión Europea. Incluso va más allá, asumiendo el consumo colaborativo como una fórmula necesaria para superar las consecuencias de la crisis y aforntar con mayores garantías de solidaridad y sostenibilidad el futuro económico, sin renunciar a que bajo tal concepto se puedan englobar actividades puramente lucrativas.

La tarea no es fácil, dada la enorme heterogeneidad de las actividades que se engloban bajo tal concepto, y que afecta no solo al ámbito o sector económico o de consumo, sino a la propia naturaleza jurídica de las relaciones a que da lugar: permutas, compras, alquileres, donaciones, usos compartidos, etc.

Introducción

Comienza hablando en la introducción del “agotamiento del sistema actual y de su incapacidad para resolver demandas actuales y colectivas de los ciudadanos que hace conveniente la emergencia de alternativas que se adapten a las necesidades y retos que plantea un futuro tejido en redes digitales”. Y añade: “Por otra parte, los excesos del hiperconsumo han contribuido a crear una brecha de desigualdad entre regiones productoras y consumidoras donde, a consecuencia de ello, conviven antagónicamente la exclusión social y la obesidad, o el despilfarro y la precariedad. El consumo colaborativo o participativo puede suponer una herramienta de mercado complementaria con la que reiniciar y regenerar el mercado interior, saneándolo y haciéndolo más equilibrado y sostenible, siempre que cuente con estructuras fijas”.

Incluso va más allá, asumiendo el consumo colaborativo como una fórmula necesaria para superar las consecuencias de la crisis y afrontar con mayores garantías de solidaridad y sostenibilidad el futuro económico, sin renunciar a que bajo tal concepto se puedan englobar actividades puramente lucrativas."Esto es así en la medida en que plantea la oferta y el consumo no como mera posesión de bienes. sino como el acceso compartido a su disfrute. para la satisfacción de necesidades reales y la realización personal ajena al consumo simbólico y la persecución de deseos inducidos y creados artificialmente".

El consumo colaborativo o participativo representa la complementación ventajosa desde el punto de vista innovador, económico y ecológico de la economía de la producción por la economía de consumo.

"Los consumidores quieren poseer menos pero beneficiarse más. Los beneficios racionales percibidos se centran en reducir y en aspectos prácticos, pero los aspectos emocionales proporcionan afirmación personal y sentimiento de pertenencia. Ofreciendo alternativas cómodas y a menudo más económicas, con las iniciativas de consumo colaborativo se optimizan los recursos ya disponibles y se evita la fabricación de nuevos productos innecesarios. En definitiva, compartir resulta rentable y sostenible"..

Supone una solución a la crisis económica y financiera en la medida que posibilita el intercambio en casos de necesidad. La complejidad y trascendencia que acompañan a la emergencia del consumo colaborativo o participativo exige que las instituciones pertinentes, a partir de los estudios precisos, acometan regular y ordenar las prácticas que se desarrollan en su seno, de manera que puedan establecerse los derechos y responsabilidades de todos los agentes que en él operan. Por una parte, puede cubrir las necesidades sociales en casos de enfoque no comercial, y por otra, contribuir como actividad con ánimo de lucro, a generar empleo, cumpliendo con las normas fiscales, normas de seguridad, responsabilidad, protección del consumidor y demás normas imperativas.

La propuesta del consumo colaborativo o participativo propicia también una salida a todos los colectivos más vulnerables y, especialmente, a aquellas familias con una situación económica difícil o que hayan podido ser excluidos de los canales convencionales de acceso al crédito para la adquisición de los bienes que necesitan, dadas las circunstancias sociales actuales. Pero también supone una opción para aquellos que pudiendo acceder al mercado de bienes y servicios de forma normalizada, voluntariamente toman la decisión de no hacerlo basada en el compromiso con sus valores personales.

Por otra parte, el CESE reconoce que: El consumo sostenible fue reconocido a nivel de Naciones Unidas, a partir de 1999 como un derecho básico del consumidor, mientras que en la Unión Europea, al ser anteriores los textos legislativos de protección al consumidor, no figura dicho derecho como tal aunque debería así reconocerse, como ya solicitó el CESE expresamente mediante una modificación de los Tratados que incluyese el «principio de desarrollo de políticas sostenibles de consumo».

Consumo colaborativo o participativo: una aproximación conceptual

"Respecto de los riesgos, es imposible su erradicación completa. En cualquier caso, las plataformas que facilitan los intercambios deben asegurarse de que los miembros conocen estos riesgos y disponen de información suficiente para gestionarlos de forma efectiva".

"No obstante, en cuanto al diseño del flujo del servicio, se deberán orientar los esfuerzos en lograr que éste sea accesible y de fácil uso; que promueva una relación próxima y de confianza entre usuarios y con el proveedor del servicio; que proporcione medidas de seguridad suficientes y reconfortantes y que recoja experiencias centradas en el usuario para establecer bancos de reputación mediante las debidas bases de datos centralizadas".

"Finalmente, el consumidor comprometido presta su influencia y apoyo a la marca, tomando parte activa en el éxito de la iniciativa compartida, lo que consolida y retroalimenta el proceso".

Es necesario distinguir consumo colaborativo de “producción” colaborativa para evitar confusión con algunas vías de negocio que han ido surgiendo. Es evidente que siempre hay que recibir con expectativas cualquier forma de negocio que sea distinta con el modelo actual imperante que nos lleva al consumismo, pero sólo una vez que hayamos analizado que de verdad contribuye al bienestar de los consumidores y respeta sus derechos.

Mejores prácticas de consumo colaborativo o participativo

"En un intento de ordenar la creciente diversidad heterogénea de iniciativas comprendidas bajo el concepto de consumo colaborativo o participativo, se consideran cuatro ámbitos en la economía del compartir como son: de consumidor a consumidor (C2C), de consumidor a consumidor, pero a través de negocio (C2B), de negocio a consumidor (B2C) y de negocio a negocio (B2B)".

Propuesta de inciativas y estrategia de acción

"Por ello, se insta a la Comisión Europea a adoptar las medidas pertinentes de protección de consumidor para que, a partir de los estudios oportunos, puedan desarrollarse las iniciativas aquí propuestas".

Fundamentalmente, se trataría de acometer los siguientes aspectos:

1º. Determinar las fronteras entre el consumo colaborativo y las relaciones de consumo convencionales que puedan enmascararse bajo sus notas distintivas o bajo sus soportes habituales, y muy especialmente, delimitar el ámbito de las relaciones entre consumidores de las que se puedan establecerse entre éstos y las plataformas que les ofrezcan servicios de soporte.

2º. Determinar el marco de obligaciones y derechos, una vez que el régimen convencional y ordinario del marco normativo civil pueda resultar insuficiente y la normativa de protección de los consumidores y usuarios pueda quedar al margen o excluida por su particular ámbito de aplicación.

3º. Concretar la fiscalidad aplicable a las transacciones económicas derivadas de las relaciones de consumo colaborativo y los beneficios económicos potenciales o reales que se deriven para las partes en las mismas.

"Información y orientación a consumidores y usuarios en lo que se refiere a una participación responsable en las iniciativas, promoviendo los proyectos piloto e iniciativas sobre consumo colaborativo".

"Se propone, por otra parte, que la estrategia de acción se lleve a cabo de manera específica en los siguientes campos: educativo, asociativo de consumo, coopertativismo, ciudadanía".

"Asociativo de consumo: las organizaciones de consumidores y usuarios constituidas en red pueden adoptar un doble rol en la estrategia, tanto de manera proactiva en la creación de iniciativas, como reactivamente, mediante la participación en ellas".

Es por ello también que cada vez son más los consumidores que conocen conceptos como "consumo colaborativo", que además de procurar huir del consumismo inducido fomentan nuevas relaciones de solidaridad y respeto por el medio ambiente. ADICAE por ello, como fuerza colectiva de los consumidores, pretende estar también aquí en la vanguardia de la defensa de un medio ambiente sostenible en colaboración con las organizaciones sociales que vienen trabajando en ello. 

Consejos y recomendaciones

"Y también creando una base de datos y de intercambios de experiencias y buenas prácticas del consumo colaborativo o participativo, que sea de acceso a todos los consumidores. A la vez podría crear campañas de sensibilización e información sobre el consumo colaborativo o participativo".

Conclusiones a partir del Informe del CESE

La economía colaborativa abre un nuevo abanico de posibilidades a las relaciones de consumo, que además trascienden de lo convencional y comúnmente aceptado como tales. Esto propicia nuevas oportunidades, pero también riesgos no previstos en nuestro ordenamiento, además de conflictos por su colisión con las estructuras económicas y los lobbies de poder dominantes del sistema.

Ante semejante tesitura, la tentación regulatoria es muy fuerte, pues permite retomar el control de la situación y reconducirla, normalizarla, controlarla y burocratizarla, aunque ello suponga privarla de su frescura y potencial (porque en el fondo es lo que se pretende) hasta el punto de limitar su atractivo y dinamismo para la ciudadanía y minimizar su capacidad competitiva.

Pero poner puertas al campo resulta sumamente complicado, por lo que las autoridades comunitarias, en su permanente tendencia desregulatoria, no están por la labor, como tampoco parecen estarlo las autoridades de competencia españolas, que están por dejar hacer, convencidas de lo imparable de este fenómeno...o de que es mejor que sean los propios riesgos presentes en un mercado menos tutelado los que condicionen su crecimiento por la prevención de los consumidores o usuarios antelas amenazas que esta falta de control pueda propiciar.

No podemos negar la existencia de una paradoja jurídico-política interesante que, desde nuestra perspectiva nos debería llevar a una apuesta por una mínima regulación conducente, exclusivamente, a establecer un marco de garantías para los usuarios, equiparable al previsto por la LGDCU, que preserve los derechos de información y protección de la salud, la seguridad y los intereses económicos, sin cercenar su funcionamiento, como una alternativa más solidaria y sostenible.

La tarea es compleja, pero, en todo caso, debe ser expresión de una participación activa de todos los agentes económicos y sociales afectados, al objeto de equilibrar las tensiones que ya se están produciendo y las que sin duda se propiciarán conforme se expanda el fenómeno, que lo hará, dentro del marco regulado o al margen del mismo, dada la potencia y pujanza de los medios sobre los que se soporta e impulsa. Ante ello, probablemente sea más sensato no tratar de confrontar una oleada imparable, sino tratar de adaptarse a la misma y reconducirla en el sentido de ofrecer una alternativa diferente,  pero segura, a los consumidores y usuarios.

(Tecto completo del Dictamen en http://bit.ly/1FjziIA)

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