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Sábado, 29 de Abril de 2017

Qué son las cláusulas abusivas. Cómo detectarlas y reclamar

Por qué una cláusula se considera abusiva respecto a la legalidad vigente y cómo podemos detectar ese abuso

01-04-2016

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Según el artículo 82 de la LCU: "Se considerarán cláusulas abusivas todas aquellas estipulaciones no negociadas individualmente y todas aquéllas prácticas no consentidas expresamente que, en contra de las exigencias de la buena fe causen, en perjuicio del consumidor y usuario, un desequilibrio importante de los derechos y obligaciones de las partes que se deriven del contrato".

Así, la definición exige la presencia de tres parámetros, que se trate de una estipulación no negociada individualmente, contraria a la buena fe y cause un desequilibrio importante.

i) La primera de ellas, que se trate de una estipulación no negociada individualmente, supone que nos encontramos ante una condición general de la contratación, como ya hemos visto.

ii) Respecto de la buena fe, supone una aplicación concreta del principio general recogido en el artículo 7.1 del Código Civil como criterio rector del ejercicio de los derechos. Es decir, el empresario debe contratar con lealtad y honestidad, no pretendiendo engañarnos y sacar más beneficio del que ya obtiene vendiendo su producto o servicio.

El desequilibrio entre las partes contratantes provoca una falta de equidad que favorece al empresario

iii) En cuanto al desequilibrio importante entre los derechos y obligaciones surgidas del contrato, su apreciación exige ponderar la medida en que tales derechos y obligaciones se ajustan a los intereses de uno y otro contratante, a fin de expulsar del contrato el clausulado que aleja de modo importante al consumidor del objetivo buscado al contratar. La redacción de estas cláusulas debe reflejar esa buena fe, evitando falta de equidad que favorezca al empresario.

¿Qué tipos de cláusulas abusivas hay?

Existen al menos seis tipologías de cláusulas abusivas, distinguiéndose aquellas que:

a) Vinculen el contrato a la voluntad del empresario

b) Limiten los derechos del consumidor y usuario

c) Determinen la falta de reciprocidad en el contrato

d) Impongan al consumidor y usuario garantías desproporcionadas o le impongan indebidamente la carga de la prueba

e) Resulten desproporcionadas en relación con el perfeccionamiento y ejecución del contrato

f) Contravengan las reglas sobre competencia y derecho aplicable.

Una cláusula abusiva, por ejemplo, sería la siguiente de un contrato de crédito: "El Banco podrá resolver la Línea Expansión de crédito en cualquier momento durante su vigencia, siempre que con una antelación mínima de 15 días, se comunique a los titulares".

Como puede apreciarse, es una condición general de contratación incluida en un contrato de adhesión y nula por provocar un desequilibrio importante de los derechos y obligaciones de las partes que se deriven del contrato pues deja el cumplimiento del contrato a la única voluntad del banco.

Es necesario identificar las cláusulas “limitativas de derechos” o “exonerativas” en los contratos de adhesión, ya que se trata de cláusulas cuya distinción sobre todo resulta muy problemática en los contratos de seguros.

En ausencia absoluta de definición legal, habrá que concebir las cláusulas limitativas de los derechos como todas aquéllas que restrinjan o excluyan algún derecho que, en principio, correspondería al consumidor, o que le impongan una obligación que de otra forma no tendría.

Las cláusulas limitativas de responsabilidad deben ser aceptadas expresamente y no limitar los derechos básicos del consumidor

Estas cláusulas limitativas o exonerarías de responsabilidad no pueden extenderse más allá del consumidor concreto con el que se estipulan, siendo, además, necesario que dicho adquirente del producto las hubiera aceptado expresamente y siempre que no vulneren lo previsto en el Texto Refundido de la Ley para la Defensa de los Consumidores y Usuarios (en adelante TRLGCU), donde se consideran abusivas de manera concreta aquellas cláusulas que limitan los derechos básicos del consumidor y usuario (artículo 86)

Cuando una cláusula es declarada abusiva su contenido es nulo y por tanto, de no aplicación

La declaración de abusividad de una cláusula contenida en un contrato implica su nulidad y, por tanto, que se entienda por no puesta en el contrato, lo que equivale a su no aplicación y, por ejemplo, a devolver las cantidades que se hubieran cobrado indebidamente por culpa de esas cláusulas. En general, el resto del contrato seguirá siendo obligatorio para las partes.

¿Cómo puedo saber antes de contratar si una cláusula es abusiva?

La Ley 7/1998 de CGC creó el Registro de Condiciones Generales de la Contratación como una sección del Registro de Bienes Muebles. Se trata de un organismo en el que son inscritas todas aquellas cláusulas que hayan sido definidas como abusivas por sentencia judicial. Su funcionamiento se rige por el Real Decreto 1828/1999. Los ciudadanos están autorizados a consultar el Registro para comprobar si son abusivas las cláusulas incluidas en los contratos que les afecten. Como veremos su uso y eficacia es nula, exigiendo un cambio drástico si pretende crearse un sistema eficaz y justo.

Las cláusulas abusivas deben ser inscritas en el Registro de Condiciones Generales de la Contratación para poder ser consultado libremente por los consumidores

Cualquier persona está legitimada para solicitar información del Registrador de Condiciones Generales de la Contratación, bien consultado si existe alguna sentencia sobre determinada cláusula frente a un determinado empresario, bien solicitando que se le comunique cualquiera que pueda haber en el futuro sobre una materia determinada.

Existe un Registro de Condiciones Generales de la Contratación en cada capital de provincia, además de un central, que coordinará la actividad de todos los registros provinciales.

La inscripción de las cláusulas contractuales que tengan el carácter de condiciones generales de la contratación es voluntaria y se hará a instancia de quien pretende incluirlas en sus contratos (empresario o profesional) así como por cualquier interesado y las asociaciones de consumidores, siempre que conste la autorización en tal sentido del predisponente.

También es posible por mandato judicial en caso de demanda (anotación preventiva) y la inscripción de las sentencias que declaren la nulidad de ciertas cláusulas por abusivas.

Sin embargo, salvo en lo relativo a la inscripción de cláusulas abusivas por mandato judicial, este Registro no es útil al ser voluntaria la inscripción de las condiciones generales de la contratación por parte de los empresarios y ser precisa su conformidad cuando los particulares o las asociaciones de consumidores pretenden que se inscriban; a lo que hay que sumar que la mayoría desconoce siquiera la existencia de este Registro y la forma de acceder a él.

Si se pretende el mero acceso al Registro, éste resulta complicado y complejo incluso a través de una herramienta como Internet. En efecto, la página web http://www.registradores.org/ a través de la que se puede acceder a la versión on line de este registro es desordenada e incompleta.

El Registro de Condiciones Generales de la Contratación es a día de hoy incompleto y de difícil acceso, además de desconocido para los consumidores en general, lo que lo hace ineficaz

Es necesario por tanto una completa reforma de este Registro para que resulte mínimamente útil que exige una reforma completa.

Diez consejos prácticos para detectar las cláusulas abusivas

Recopile todos los contratos de que disponga, en particular, los bancarios (cuentas corrientes, tarjetas, créditos y préstamos hipotecarios) y los de servicios de energía, luz y telecomunicaciones.

Si no dispone del contrato solicite una copia a la entidad o empresa que deberá enviárselo.

Es interesante recopilar también las publicidades u ofertas que en su día le hiciera la empresa o entidad para comprobar si posteriormente lo que prometieron se cumple en el contrato.

Una vez con todos los contratos reunidos, lea en el próximo capítulo la relación de cláusulas que consideramos abusivas y la explicación de por qué se consideran como tales.

Lea con atención y paciencia sus contratos, en particular la conocida como “letra pequeña” que es donde anidan las cláusulas abusivas.

Subraye las que le llamen la atención, conforme a lo leído en el capítulo siguiente. Atención a la letra pequeña. Si no es legible puede considerarse esa cláusula como no incluida.

Preste también atención a las menciones del contrato sobre “entrega de documentación”. El contrato puede mencionar que a usted le entregan más información de la que realmente ha recibido.

Subraye las especialmente complejas y difíciles de entender.

Comente con sus amigos y familiares si tienen contratos del mismo tipo y difunda la labor que está haciendo. Invítelos a que hagan lo mismo que usted.

Acuda a una asociación de consu midores como ADICAE con la lista de posibles cláusulas que no entiende o que consideran que pueden vulnerar sus derechos... Y reclame junto a otros consumidores para que eliminen las cláusulas abusivas.

 

Comentarios: 1

1 - 18-04-2016 - 23:49:00 h
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