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Domingo, 27 de Mayo de 2018

Hacia un modelo de supervisión financiera para proteger eficazmente a los consumidores

Desde los años noventa se viene evidenciado el nulo control de Banco de España y CNMV, incapaces de prevenir los abusos y fraudes de las entidades. Tras los grandes cambios en el mercado financiero y el fracaso de los actuales reguladores, se impone una reflexión sobre el modelo a seguir para mejorar protección a los consumidores

05-04-2016

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Para plantear el debate sobre el modelo de supervisión financiera deseable, es importante conocer otros modelos de supervisión, como Gran Bretaña y Holanda, muy consolidados. 

La Autoridad de Mercados Financieros en Holanda 

En el año 1999, se creó un Consejo de Supervisores Financieros como foro donde los tres supervisores sectoriales existentes en aquel momento (bancos, seguros y valores) discutían y trataban de resolver los problemas cada vez más frecuentes debidos a la ruptura de las fronteras entre sectores. De las discusiones en este Consejo surgió el consenso sobre la necesidad de un cambio en el esquema del supervisor holandés. Se tomó la decisión de sustituir este modelo por otro más funcional, basado en los objetivos de supervisión.

La supervisión se articula en torno a dos instituciones (sin contar el control que ejerce el Mecanismo Único de Supervisión sobre las entidades sistémicas). Por un lado, el Banco de Holanda, que se hace responsable de la promoción de la solvencia de todas las entidades financieras individuales pertenecientes a cualquiera de los tres sectores tradicionales como la estabilidad del sistema financiero en su conjunto. Por otro lado, existe la figura de la Autoridad de los Mercados Financieros, que se ocupa de la supervisión de mercados (conduct of busi-ness), es decir, de la transparencia, del cumplimiento de los códigos de conducta, de la información y de la protección al inversor y consumidor de productos financieros de cualquier tipo, etc.  

Eldoble modelo Inglés 

Inmediatamente después de las elecciones de mayo de 1997, el nuevo Gobierno anunció la independencia del Banco de Inglaterra en la elaboración de la política monetaria y la separación del mismo de la responsabilidad de la supervisión bancaria. Los ocho supervisores que existían en ese momento se fusionaron en lo que inmediatamente después sería la FSA, autoridad británica de servicios financieros, que combinaría la supervisión microprudencial y de mercados para todo el conjunto de servicios financieros. A partir de este momento, el Banco de Inglaterra quedaría como responsable tan solo de la supervisión de la estabilidad del sistema financiero en su conjunto. Respecto a la estructura de funcionamiento de la FSA, es necesario resaltar la figura consultiva del denominado “Consumer´s Panel”. Este órgano sirve de interlocución entre el supervisor financiero inglés y los consumidores para cuestiones que afectan a este mercado y sus destinatarios últimos. Hay que hacer notar, no obstante, que la participación en este organismo de los consumidores se hace a través de “expertos” encargados de representar a los consumidores y no directamente las organizaciones de consumidores. El principio que inspira este “Consumer´s Panel” podría ser válido como modelo aplicable a nuestro país, pero con la participación directa de las propias asociaciones de consumidores. 

Un debate necesario 

Sin prisa pero sin pausa se perfilan cambios en el modelo de supervisor en nuestro país. Banco de España y CNMV ya manifestaron en el pasado su intención de caminar hacia un sistema de supervisión en el que queden solamente estos dos organismos, uno como supervisor prudencial de las cuentas y balances de las entidades bancarias y financieras  (Banco de España) y otro como supervisor de las relaciones de estas entidades con lso consumidores (Comisión Nacional del Mercado de Valores). 

Algunos de los factores de los cambios que han producido la necesidad de modificar el modelo de supervisión han tenido su origen en una intensa transformación del sector financiero, entre cuyas múltiples causas se encuentran la eliminación de barreras al libre movimiento de capitales, la desregulación, la ampliación del abanico de instrumentos financieros, la internacionalización de los mercados, la desaparición de las fronteras entre los sectores tradicionales —banca, seguros y valores— , las innovaciones tecnológicas de las comunicaciones, y los abusos masivos a los consumidores. Todo ello aderezado por la crisis y su posterior consecuencias en forma de reordenación del negocio financiero. 

Estos cambios han traido traído consigo cambios importantes tanto en la orientación de la supervisión financiera como en el diseño institucional de la misma, evidente por la existencia a nivel europeo del MUS (Mecanismo Único de Supervisión) que, como ya hemos apuntado hace una supervisón meramente prudencial de las cuentas de los bancos. Pero ¿y los consumidores? Queda en manos de los organismos nacionales. Hay que plantearse si no resultaría necesario un modelo a escala europea de vigilancia sobre las entidades en su relación con lso clientes, así como promover cambios en la supervisión en España, fruto de la nefasta experiencia todos estos años atrás. Sin duda estos cambios han de influir en los modelos de control, que por el momento tiene su continuidad en un modelo que incluye, además del Banco de España y la Comisión Nacional del Mercado de Valores, al regulador y supervisor de seguros.

Propuesta de cambios 

Estos cambios deben acaecer, en primer lugar, porque en los países del entorno cercano no existe una estructura similar; en segundo lugar, y a diferencia de la CNMV y del Banco de España, la Dirección General de Seguros no es un organismo independiente, sino que está incluida y es dependiente del Ministerio de Economía. Este sistema propuesto de dos organismos encajaría con los modelos más evolucionados de supervisión financiera de nuestro entorno y esto es muy importante en un momento en que las labores de coordinación y trabajo conjunto de supervisores es cada día más necesarios. El acceso a los productos y servicios financieros que contratan los consumidores se realiza a través de canales que comercializan diferentes productos (generalmente, a través de sucursales bancarias), por ello, lo realmente importante es concentrar el control de una ámbito de actuación concreto como es el de la transparencia en las relaciones con la clientesla. Asimismo, es fundamental que en el modelo por el que finalmente se apueste se tenga más en cuenta la participación organizada de los consumidores a través de sus asociacioens. En cualquier caso, y sea cual se la fórmula que se escoja, son necesarios unos organismos supervisores que mejor en el necesario control de un sistema financiero cada vez más complejo, que pueda prevenir escándalos financieros como los sucdidos en España desde los años 90 

En definitiva, más eficaz se configuraría como un sistema dual, en el que un supervisor se encargara de las cuestiones de transparencia y protección de inversores y otro de la supervisión prudencial (cuestiones de solvencia, etc.). Esto permitiría que estos dos futuros órganos desarrollasen su funcionamiento en todas las entidades (bancos, aseguradoras, agencias de valores, etc.) Además, sería necesario reforzarse el papel de los consumidores a través de sus Asociaciones que debería jugar un papel importante como interlocutores en estos organismos. 

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