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Martes, 21 de Agosto de 2018

Cuidado con las nuevas ofertas para captar sus ahorros: los productos tóxicos siguen al acecho

Las entidades bancarias continúan comercializando al por mayor warrants, participaciones preferentes, bonos obligatoriamente convertibles en acciones o notas estructuradas. Productos, todos ellos, complejos y que en ningún modo garantizan que los ahorradores obtengan beneficios.

07-04-2011

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La nueva normativa financiera, conocida como Basilea III -cuyo periodo de aplicación se inicia en 2013 para completarse el 1 de enero de 2019-, eleva el porcentaje mínimo de capital de máxima calidad –‘core capital’- que deben tener las entidades bancarias con respecto al volumen de sus activos desde el 2% hasta el 4,5%. A esto añade un colchón de conservación de capital de otro 2,5%, con lo cual se situaría en el 7%. Las entidades financieras quieren conseguir este porcentaje como sea, y sin arriesgar un ápice su margen de beneficios.

Son ya muchos, demasiados, los años que la Banca lleva exprimiendo al máximo su capacidad de generar beneficios a costa de los consumidores. Hipotecas abusivas, demasiados productos vinculados, comisiones por doquier… múltiples son las herramientas con las que, de una u otra manera, tratan de captar el dinero de los ciudadanos.

En los últimos tiempos esta tendencia se ha acentuado, ofreciendo en el mercado productos financieros complejos, con riesgo alto, como si de simples productos de ahorro se tratase. Notas estructuradas, participaciones preferentes y warrants se llevan la palma.

Cuidado con las participaciones preferentes

Casi tres años han pasado desde que el BBVA abriese la veda de las emisiones de preferentes. Desde entonces muchas otras entidades se han subido a este atractivo carro para la Banca –la última que lo hizo a gran escala fue Banca Cívica-. Son un producto complejo y de alto riesgo en el que las cajas de ahorros tienen mucho que decir ya que, no en vano, antes de finalizar su proceso de reordenación, mantenían en sus balances 14.900 millones de euros en participaciones preferentes.

Se trata de productos financieros adquiridos a perpetuidad. Al igual que las acciones, otorgan derechos económicos ya que se obtiene parte de los dividendos de la entidad, se obtienen beneficios dados por la diferencia entre el precio de compra y el de venta –valorización- en el momento de vender y, también, derecho a comprar nuevas participaciones. Sin embargo se diferencian de las acciones en que no se puede participar ni votar en la asamblea general de accionistas, ni revisar los libros de la sociedad.

Las participaciones preferentes no tienen una fecha de vencimiento prefijada. Expiran cuando la entidad lo desea –si es que quiere que expiren-, una vez pasados cinco años de su adquisición aunque para que el contrato quede extinguido el Banco de España debe dar su visto bueno. Es decir, el cliente no sabe cuánto tiempo va a tener en su poder dichas participaciones ya que la entidad que las emite no tiene obligación de recomprar el capital en una fecha determinada.


Puede que ni se abone el interés

Las participaciones preferentes se compran y venden en el mercado de renta fija AIAF en el que, como en todos los mercados, varían los precios. Su rentabilidad está ligada a los resultados de cada entidad y a su situación económica, lo que implica que hay una posibilidad de que los ahorradores se queden sin beneficios y que, a su vez, estas participaciones pierdan valor con el tiempo.

Si se produjera un caso de insolvencia por parte de la entidad bancaria este producto se sitúa, en el orden de recuperación, por detrás de los acreedores comunes y subordinados, por delante de las acciones ordinarias –o cuotas participativas en el caso de las cajas- y al mismo nivel que el resto de participaciones preferentes emitidas por la entidad. Es decir, que quien tuviera dichas participaciones en su poder sería el penúltimo en cobrar.

Las nuevas exigencias de Basilea III han eliminado el único atractivo que tenían las preferentes: el cobro del cupón. Si la entidad que las comercializa o el Banco de España consideran que la situación financiera de la entidad emisora no es propicia, pueden optar por no abonar el interés pese a registrar beneficios. En definitiva: son un chollo… para bancos y cajas de ahorros.

Qué es una nota estructurada

Otro producto complejo son las notas estructuradas, que se venden como ‘grandes oportunidades’ de obtener elevadas rentabilidades, ‘sin riesgo alguno para el ahorrador’. Sin embargo estamos ante inversiones especulativas basadas en otro producto financiero de referencia denominado ‘activo subyacente’ –por ejemplo, las acciones de una empresa que cotice en Bolsa- o en la evolución de índices como la Bolsa, con una componente muy inestable que no garantiza las ganancias prometidas.

Una nota estructurada es un producto formado por varios activos más sencillos, ligados a los tipos de interés y al riesgo de crédito del emisor del título valor. Se trata de los siguientes:

- Un producto financiero que ofrece una rentabilidad en relación a los tipos de interés del momento. Una subida de los tipos implica una bajada en su valoración, y viceversa.

- Un producto financiero que ofrece una rentabilidad teniendo en cuenta el riesgo de crédito –posibles pérdidas- del emisor. Este componente está relacionado con la calidad crediticia del emisor de la nota, por lo que el consumidor debe tener en cuenta que el pago es una obligación exclusiva del emisor de la nota y no de la entidad comercializadora. Es muy importante, por lo tanto, conocer en profundidad la calidad crediticia del emisor de la nota.

Los bonos convertibles también son tóxicos

El bono convertible ha vuelto a entrar en escena –‘gracias’ a Banco Pastor- como un instrumento aparentemente atractivo. Es conveniente analizar el producto para desenmascarar las argucias que la Banca usa para conseguir liquidez a costa del pequeño ahorrador.

Los bonos convertibles en acciones son instrumentos a largo plazo. Por lo general, su plazo de amortización es de 4 ó 5 años. Su principal característica es su naturaleza híbrida: por un lado otorgan un interés fijo mientras dura el bono y al final del periodo el bono se canjea por acciones de la entidad pasando el pequeño ahorrador a ser accionista del banco.

Hacerse con bonos convertibles supone, a la postre, invertir el dinero en mercados de renta variable, con el consiguiente riesgo de pérdida del ahorro. En la práctica, estamos comprando acciones de la entidad, con el riesgo que esto conlleva.

Warrants: una peligrosa apuesta contra la Banca

Un warrant es, según la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), “un producto negociable que incorpora el derecho de comprar o vender un activo -subyacente- a un precio de ejercicio determinado”.

Quien adquiere un warrant tiene el derecho pero no la obligación de comprar o vender el subyacente en la fecha de vencimiento. Que el consumidor ejerza o no ese derecho dependerá de cuál sea en ese momento el precio del subyacente -precio de liquidación- en relación con el precio de ejercicio.

Existen dos tipos de warrants:

- Warrants de compra o ‘call warrant’: Otorgan al titular el derecho a comprar el activo subyacente al precio de ejercicio. Si el precio del subyacente -precio de liquidación- es superior al de ejercicio, el contrato se liquidará por abono al titular de la diferencia resultante.

- Warrants de venta o ‘put warrant’: El titular adquiere el derecho a vender el activo subyacente al precio de ejercicio. Si el precio de liquidación es inferior al de ejercicio, el contrato se liquidará abonando al titular la diferencia resultante.

En resumen, el warrant es una apuesta: El cliente apuesta ‘x’ dinero –precio del warrant- a que el activo en cuestión –subyacente- sobrepasa, en el caso del call warrant, cierto valor límite –strike- antes de la fecha de vencimiento. O bien baja de cierto valor, para el put warrant. Según se acerca la fecha de vencimiento pueden ocurrir dos cosas. Si la tendencia es optimista y el pronóstico apunta a cumplirse, los warrants son muy codiciados. Si no, pierden valor. Si se gana la apuesta, el cliente gana la diferencia entre el valor del subyacente y el valor límite, multiplicado por el número de warrants que haya adquirido. Si la pierde, quizá pierda todo lo invertido e, incluso, tenga que pagar todavía más dinero.

En el mercado existen cientos de warrants para su negociación y es preciso señalar que estos productos no solo se diferencian por sus precios, sino que su potencial de desarrollo y actuación es también muy diferente según sus periodos de vencimiento y sus precios de compra y venta.

No se la juegue

Como hemos visto, las entidades bancarias continúan ávidas de capital para cumplir las nuevas exigencias. Antes de invertir en este tipo de productos es necesario realizar un examen exhaustivo de las condiciones de los mismos. Y desecharlos si no está completamente seguro de su rentabilidad. Además, recuerde que las entidades financieras están obligadas por la normativa MiFID a hacerle un test previo para concretar su perfil como inversor.

Tenga en cuenta, asimismo, que este tipo de productos no están cubiertos por el Fondo de Garantía de Inversiones (FOGAIN) ni por el Fondo de Garantía de Depósitos. En el mercado existen otro tipo de productos que ofrecen una rentabilidad segura, como las cuentas remuneradas o algunos depósitos. No juegue con su dinero y haga caso de la sabiduría popular: nadie da duros a cuatro pesetas.

Comentarios: 3

3 - 27-07-2012 - 23:28:56 h
Soy sobrino de de una señora de 84 años, clienta de la sucursal del BBVA Nº 1817 en Pozoblanco Córdoba. Siendo mi tía una de los cientos de victimas de las ?participaciones preferentes? que dicha sucursal utilizando la confianza que mi tía depositó en el personal de esta entidad, estos le vendieron a mi tía este producto toxico,camuflado por un plazo fijo.Dado el perfil de una persona de esa edad, no tiene capacidad para conocer todo el entramado y la letra pequeña que llevan estos productos tóxicos, y el BBVA como entidad, a consentido, que el eslabón mas sensible de nuestra sociedad sea ?Presuntamente estafada y desposeída de sus ahorros?por una entidad con falta de escrúpulos, que hasta ahora tenia todos mis respetos, y que por ahora a perdido toda mi credibilidad y la de muchísimos clientes.¿creen que les ha merecido la pena? Creo que no, el BBVA a perdido con este proceder mucho mas. A perdido la confianza, no solo de sus clientes, sino la confianza que la sociedad, tenia depositada en ella; como entidad seria y solvente; y que con este proceder dejan entrever muchas cosas y no muy limpias. Les propongo que: Pidan perdón a sus fieles clientes, por lo que ustedes les han hecho, con el tema de las acciones preferentes, y devuelvanles los ahorros de toda sus vida. Rectifiquen en su proceder y den la orden, para que a mi tía y a todos los que como ella, han sido ?presuntamente? engañados estafados por estos productos tóxicos y les sea devuelto todo el capital aportado. Se evitarían campañas de desprestigio hacia la entidad BBVA.

2 - 19-03-2012 - 15:51:43 h
el banco de españa y los politicos estan de acuerdo en esta sucesion de guarradas a los pequeños ahorradores por parte de los bancos, lo que debemos quejarnos es del complot banca- estado y que busquen otras soluciones para la banca por ejemplo todos los altos cargos sin cobrar durante un año y los que han hundido las cajas penalizacion.

1 Jorge Carballosa Almaguer - 19-04-2011 - 22:09:43 h
¡Claro¡ que los bancos siguen con sus productos tóxicos e intentan engañar de una u otra forma al pequeño ahorrador y eso sobre todo por la desprotección jurídica que tenemos y por el limbo en que está el Banco de España (en contra de eliminar Cláusulas Suelo, en contra de la Dación en pago?, en contra de la gente de a pié y afectada y a favor de la Banca).

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