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Viernes, 24 de Noviembre de 2017

Qué tienes que saber antes de aventurarte a solicitar un crédito rápido o microcrédito.

Si estás pensando en solicitar un crédito rápido o un llamado microcrédito, debes estar muy atento, informado y prevenido, ya que este tipo de productos suelen esconder sorpresas nada agradables a los consumidores.

05-09-2017

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La mayoría de los consumidores ante la falta de efectivo pueden verse tentados a sucumbir a la publicidad de los llamados créditos rápidos o microcréditos, pero para averiguar si merece la pena sumergirse en un riesgo de ese calibre, deberemos conocer a la perfección lo que se terminará pagando por la obtención de este "dinero fácil". Para conseguirlo es necesario realizar una variedad de cuentas previas, el problema reside en que realizar estos cálculos puede resultar complicado ya que las empresas dedicadas a este tipo de negocio harán todo lo posible para que el cliente sólo tenga la información que a ellos les interesa que conozcan.

La TAE es uno de los puntos clave.

Uno de los conceptos fundamentales que todo consumidor debe tener en cuenta y conocer antes de aventurarse a formalizar este tipo de créditos es: la tasa anual equivalente, es decir, la famosa TAE. En el contrato se encontrará normalmente con dos tipos de interés: uno de ellos es el nominal (TIN)- y se trata de un porcentaje fijo que se pacta como concepto de pago por el dinero prestado, pero que no incluye otro tipo de conceptos- es aquel que, en apariencia, se aplica al crédito. Pero el que interesa es otro, la TAE, porque la TAE indica el coste efectivo y real que debe abonar quien solicita el crédito. Y esa TAE nos permitirá comparar ese préstamo con otros. Esa es su utilidad fundamental.

La TAE se calcula de acuerdo con una fórmula matemática normalizada que tiene en cuenta el tipo de interés nominal de la operación (TIN), la frecuencia de los pagos (mensuales, trimestrales, semestrales, etc.), las comisiones bancarias por cancelación o amortización, y los gastos de la operación.

Para poder comparar un crédito con otro, hay que mirar con cuidado los elementos que componen este porcentaje. Lo primero es comprobar que el tipo que le ofrecen es efectivamente anual y no mensual. Porque aunque el tipo de interés nominal (TIN), que es un tipo anual, en ocasiones no se anuncia así y lo que estamos viendo es un tipo mensual: en alguna publicidad pueden ofrecerle dinero a un tipo de interés del 2,07 por ciento, pero es un tipo mensual. Multiplíquelo por doce para obtener el tipo anual y comprobará que es un abusivo 24,87 por ciento. Para ayudar a realizar este tipo de cálculo ADICAE pone a disposición de todos los consumidores esta herramienta.

Peligros por falta de información

Estas precauciones son importantes ya que algunas entidades llegan a ofertar créditos con desorbitados TAE que oscilan entre el 1.269,7% y el 4.507%, pero lamentablemente, las empresas, pese a estar obligadas a informar de forma transparente, nunca resaltarán estos datos porque es justo donde reside su negocio.

Además todas estas precauciones, el consumidor debe tener en cuenta las comisiones, y puede haber unas cuantas: de estudio del préstamo, de gastos de apertura y formalización, etc... Tampoco debe olvidar los gastos. Y debe saber que esas comisiones y gastos se pagan de entrada, es decir, se descuentan directamente del capital que recibe quien consigue el crédito. Por lo tanto, si pide un crédito de, por ejemplo, 10.000 euros, pero le cobran 100 euros de comisión de apertura, 60 de comisión de estudio y otros 100 euros de gastos varios (la imaginación de las entidades puede dar mucho de sí en estos “varios”), de esos 10.000 euros le va a recortar 260 euros, por lo que sólo le prestarán de verdad 9.740 euros.

Por eso, sea cual sea el interés nominal que le apliquen sobre los 10.000 euros, el que de verdad le cobrarán será sustancialmente mayor, ya que se habrán quedado, de entrada, con esos 260 euros en gastos y comisiones. De ahí la importancia de negociar siempre las comisiones y gastos con la entidad, además de prestar mucha atención a los asteriscos que con frecuencia acompañan a la publicidad de una TAE: esos asteriscos incluyen la temida “letra pequeña” que puede alterar el cálculo de esa tasa anual equivalente y convertirla al final en un tipo mucho mayor que el anunciado y/o ofrecido por la entidad.

Hay que considerar que algunas comisiones y gastos que se incluyen en el cálculo de la TAE, en ocasiones no se llegarán a aplicar (como las comisiones o gastos por impago, por ejemplo). Y el consumidor debe  y puede, negociar con la entidad de modo que incluso puedan ser eliminados.

Además, el consumidor debe desconfiar en el momento en el que advierta una TAE aplicada a plazos cortos, en concreto a periodos inferiores a un año: ahí, de nuevo con la letra pequeña o la confusión entre tipos anuales y mensuales, la entidad puede hacerle una jugada. Por ejemplo, un crédito rápido de 700 euros a devolver en 30 días se comercializa con un tipo de interés a treinta días del 35 por ciento (ya una auténtica barbaridad) que se convierte en una tasa anual equivalente del 3.564 por ciento. El resultado es que el consumidor atrapado en este crédito pidió 700 euros y acabará devolviendo 945 euros si lo hace en el plazo pactado de un mes, pero si incumple el pago y se le van acumulando los retrasos, al cabo de un año acabaría pagando: ¡24.950 euros!

La actual normativa deja vulnerable al consumidor

Las advertencias y precauciones son imprescindibles ya que la mayoría de los intereses de las empresas que conceden este tipo de créditos superan con creces la usura, una figura legal que hay que regular y definir con nitidez, tal como viene reclamando ADICAE. Sin embargo, nadie pone freno.

Hasta ahora la usura se aborda de manera ambigua en distintas normas de nuestra legislación, pero la realidad dice que en caso de conflicto hay que acudir a la jurisprudencia y al análisis del caso por caso con el perjuicio que este enfoque individualista conlleva para la defensa de los consumidores, en lugar de regularla de forma clara y con una solución general y colectiva, como defiende ADICAE.

De hecho, la ley que más se centra en la usura data de 1908 (ley Azcárate) y lo hace de manera ambigua al declarar que “será nulo todo contrato de préstamo en que se estipule un interés notablemente superior al normal del dinero y manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso o en condiciones tales que resulte aquél leonino”. Actualmente el interés legal del dinero es el 3%. De hecho, una reciente sentencia del Tribunal Supremo (de noviembre de 2015), apelando a esa ley de 1908, declaró el carácter usurario de un crédito ‘revolving’ cuya TAE era del 24,6 %.

Pero el problema requiere una solución colectiva: ADICAE, tras investigar el mercado de los créditos rápidos y microcréditos, ha denunciado la situación ante las instituciones (Banco de España, CNMC, Ministerio de Economía y Defensor del Pueblo). A la espera de respuestas, la asociación también ha conseguido dar a conocer el asunto a los partidos políticos, responsables de mejorar las leyes de protección a los consumidores.

Por esta razón ADICAE insta al consumidor a estar más prevenido que nunca ante este tipo de servicios y recuerda que la asociación le orientará ante cualquier abuso financiero que detecte o al que haya podido ser sometido. Para ello, ADICAE le atenderá y aclarará todas sus dudas en su sede más cercana

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